Mostrando entradas con la etiqueta Metodología Proceso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Metodología Proceso. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de octubre de 2014

Customer Development o desarrollo orientado al cliente

¿Por qué muchas empresas se centran sólo en focalizar sus esfuerzos en el estado en que se encuentran sus productos o servicios?

Si todos sabemos, que la clave para el éxito de un producto o servicio, y por tanto, para la rentabilidad de una empresa, son sus clientes, ¿por qué no pensamos en ellos desde el momento cero?




Desarrollo orientado al cliente vs desarrollo orientado al producto

Las metodologías tradicionales de emprendimiento están orientadas al desarrollo de producto, dónde lo que se busca, es el desarrollo del mejor producto posible  para después esperar que éste encaje perfectamente con los problemas o  necesidades de los clientes, y que éstos estén dispuestos a pagar por él. Estas metodologías hacen una apuesta total sobre la visión del equipo de desarrollo de producto, dando por supuesto que ellos han detectado un problema o necesidad en el mercado y que saben hacer un producto que solucione el problema o cubra la necesidad. Aunque en ocasiones este modelo ha resultado válido, las estadísticas demuestran que el fracaso es lo más habitual, sobre todo dentro de las startups. En estos métodos clásicos orientados al desarrollo de producto la cuestión es más de fe que de buen hacer, que el producto encaje perfectamente con los problemas o necesidades reales de los clientes sin un contacto o interacción con ellos es ciertamente muy difícil.

La metodología de desarrollo orientado al cliente o “Customer Development” cambia el enfoque de los métodos tradicionales, y pone foco en el cliente. La clave está en orientar los esfuerzos a aprender de los propios clientes para poder desarrollar el producto que ellos de verdad necesitan y por el que estarían dispuestos a pagar.

El desarrollo orientado al cliente es un proceso de aprendizaje que apuesta por “salir a la calle” para validar todas nuestras hipótesis o suposiciones sobre nuestro modelo de negocio y convertirlas en hechos con la información y el conocimiento que nos proporcionarán los que serán nuestros futuros clientes.

La metodología de desarrollo orientado al cliente, es un proceso complementario y que se puede desarrollar en paralelo con el proceso de desarrollo de producto que todos conocemos. Para este trabajo conjunto, y que es clave en el proceso de creación de una startup, será necesario tener una buena coordinación entre los equipos de personas que por un lado se encarguen de la parte de aprendizaje relativa a los clientes, y por otra, de la parte relativa al desarrollo de producto con la base de esta información.

El origen de “Customer Development”

El “Customer Development” es una metodología para la creación de startups creada por Steven Gary Blank, que es uno de los empresarios y académicos más reconocidos a nivel mundial, tanto por su conocimiento de los ecosistemas de Innovación, como el de Silicon Valley, como por la identificación de las claves del éxito en la creación de startups.

En 2005 plasmó todo este conocimiento dentro de su libro “The Four Steps to the Epiphany: Successful Strategies for Products that Win”. Posteriormente en 2012, publicó una versión actualizada bajo el nombre de “Startup Owner’s Manual: The Step by Step Guide for Building a Great Company”.

Aunque en origen esta metodología del “Customer Development” se enfocó a la startup, que Steve Blank define de forma genial como “una organización provisional diseñada para buscar un modelo de negocio que sea repetible y escalable”, el proceso es perfectamente aplicable  también a empresas consolidadas, y un ejemplo de ello, es la empresa Telefónica Investigación y Desarrollo, S.A. que utiliza esta metodología para el desarrollo de sus proyectos de Innovación.

Esta metodología del “Customer Development” o de desarrollo orientado al cliente es también la precursora del método “Lean Startup”, creado por Eric Ries, el mejor alumno de Steve Blank, y una de las metodologías actuales más seguidas.

El proceso del “Customer Development”

El proceso del “Customer Development” consta de dos partes: la búsqueda (“search”) y la ejecución (“execution”). Y cada una de las dos partes consta a su vez de dos pasos, el descubrimiento de clientes (“customer discovery”) y la validación del cliente (“customer validation”) dentro de la parte de la búsqueda del modelo de negocio; y la creación de mercado (“customer creation”) y la consolidación del negocio (“company building”) dentro de la parte de la ejecución del modelo de negocio. El resultado es un proceso que consta de  cuatro pasos:

·         “Customer Discovery” (descubrimiento de clientes)
·         “Customer Validation” (validación del cliente)
·         “Customer Creation” (creación de mercado)
·         “Company Building” (consolidación del negocio)

El objetivo de la parte de búsqueda será encontrar un modelo de negocio repetible y escalable, y el de la segunda parte, será el de ejecutarlo con éxito en el mercado.

Un punto clave dentro de este proceso es el que separa sus dos partes, y que tiene que ver con el momento de determinar si estamos listos para empezar a escalar  las ventas y el gasto de marketing en la creación de mercado, porque supone una inversión económica muy importante y suele ser la parte más costosa en el desarrollo de una startup. Este momento sólo debe de producirse cuando hayamos verificado que nuestro modelo de negocio puede ser repetible y escalable.

Junto con el proceso del “Customer Development” se desarrollará también un proceso de desarrollo de producto, que seguirá la línea de las metodologías llamadas ágiles de desarrollo de producto, basadas en dos principios fundamentales: la iteración y el desarrollo incremental o gradual del producto.





Aspectos interesantes del “Customer Development”

Algunos de los conceptos interesantes de esta metodología del “Customer Development” son:

·     El “salir a la calle” (“get out of the building”). El concepto de salir fuera de la oficina es clave dentro de esta metodología, ya que es la forma de convertir en hechos todas nuestras hipótesis y suposiciones iniciales acerca de nuestro modelo de negocio. En la calle e interactuando con nuestros futuros clientes llevaremos a cabo un proceso de aprendizaje hasta alcanzar el punto de adaptación de nuestro producto con las necesidades reales de los clientes. En la calle, y con la ayuda del diseño de prototipos, experimentos y tests, obtendremos los datos para poder validar todas nuestras hipótesis y soluciones, y adquiriremos el conocimiento necesario.

·    El pivote (“pivot”). El concepto de pivote es un término que acuñó Eric Ries, alumno destacado de Steve Blank y autor del método del “Lean Startup”, cuando se dio cuenta de la conexión existente entre la validación del cliente y el descubrimiento de cliente dentro de la parte de la búsqueda del modelo de negocio. Un pivote es el resultado de haber validado y experimentado nuestras hipótesis en la calle con los clientes, y nos dice qué es lo que tenemos que hacer cuando nuestras hipótesis no coinciden con la realidad. Un pivote es un cambio sustancial en uno o varios de los componentes de mi modelo de negocio, a diferencia de una iteración que sería sólo un pequeño cambio. Por ejemplo una iteración sería bajar el precio de mi producto de 10 euros a 8,99 euros, mientras que un pivote sería cambiar por ejemplo de un modelo “freemium” a un modelo de subscripción.

·  El desarrollo gradual. Los cuatro pasos del proceso del “Customer Development” tienen que ver con un desarrollo incremental y progresivo, es decir, el camino paso a paso que empieza con la búsqueda de un modelo de negocio y su paso a la ejecución sólo cuando hemos descubierto un modelo que es recurrente y rentable.

Los pasos del “Customer Development”

El proceso del “Customer Development” consta, como ya os he explicado, de cuatro pasos que se agrupan en dos partes: la búsqueda y la ejecución. A continuación os voy a explicar en qué consisten cada uno de ellos:

  1. “Customer Discovery” (descubrimiento de clientes)
El primer paso consiste en validar que existen de verdad todos esos clientes que pensamos que existen. Para empezar tendremos que organizar y exponer de forma clara todas nuestras hipótesis o suposiciones acerca de cada una de las diferentes partes de nuestro modelo de negocio, y para ello os recomiendo utilizar el lienzo con los nueve bloques del modelo de negocio de Alexander Osterwalder, conocido como “business model canvas”. Una vez tengamos organizadas todas nuestras hipótesis, “saldremos a la calle” para hablar con nuestros posibles clientes, y de este modo, poner a prueba con ellos nuestra interpretación del problema o necesidad, y también nuestra solución dada. Para ayudarnos, utilizaremos el concepto de prototipo y la filosofía del “Producto Mínimo Viable” (MVP). Durante este proceso de aprendizaje “en la calle”, el objetivo será llegar a descubrir el punto de “adaptación del producto al mercado”, al que llegaremos cuando nuestra interpretación del problema o necesidad y nuestra solución dada coincida con la de los clientes. Para finalizar este paso del descubrimiento del cliente y pasar al siguiente, tendremos que verificar el pivote, y para ello, tendremos que ser capaces de responder con un sí a las siguientes preguntas: ¿reconocen los clientes que les estamos resolviendo un problema o necesidad de gran valor?, ¿entendemos nuestro modelo de negocio lo suficiente como para probar a vender ya?, ¿es todo esto lo suficientemente grande como para convertirse en un negocio? Ante el resultado de las respuestas a estas preguntas, no habrá que desanimarse, porque lo más normal, es que nos encontremos con el no, y es que no debemos olvidar, que estamos inmersos en un proceso de búsqueda difícil para encontrar algo; para lo que nos tiene que merecer la pena invertir nuestro tiempo y dinero y para lo que la gente tiene que estar dispuesta a gastarse el suyo.

  1. “Customer Validation” (validación del cliente)
En el segundo paso lo que trataremos de validar es que es posible vender nuestro producto. En este paso partimos de que creemos que hemos adaptado nuestro producto al mercado y por tanto, de que ya estamos preparados para vender. Se trata de crear una estrategia de ventas, y de volver a “salir a la calle”, pero en este caso para vender nuestro producto. De este modo validaremos nuestro producto y desarrollaremos nuestro posicionamiento, es decir, comprobaremos que existe un mercado real con clientes reales a los que vender, que tenemos precio, que tenemos los canales de venta, etc… Al finalizar este paso, y con el “feedback” de los clientes, en muchos casos encontraremos nuevas características o funcionalidades que podremos incorporar a nuestro producto para ampliar así nuestro segmento de clientes.

En esta primera parte de búsqueda, lo importante será iterar entre estos dos pasos hasta encontrar un modelo de negocio con un segmento de clientes que nos permita ser repetitivo en cuanto a las ventas, rentable y escalable.

  1.  “Customer Creation” (creación de mercado)
Tras finalizar la parte de búsqueda, y ya con un modelo de negocio y un segmento de clientes que nos permite repetir las ventas y ser rentables, la siguiente parte del proceso es la de ejecución de este modelo de negocio, y el primer paso consiste en crear la demanda de nuestro producto.
En este paso entrarán en juego nuestros equipos de marketing y ventas, que ejecutarán sus planes para que nuestro producto desarrolle su ciclo de vida. En este paso normalmente las inversiones económicas que habrá que realizar serán más importantes puesto que los recursos puestos en juego serán mayores.

El objetivo principal en esta etapa será crecer por la llamada “Product (Innovation) Adoption Curve”, y pasar de los “early adopters” o primeros consumidores de nuestro nuevo producto a un mercado de clientes más masivo (“early and late majority consumers”).

  1. “Company Building” (consolidación)
El último paso, y ya con el modelo de negocio afianzado, consiste en escalar el negocio. En el caso de una startup consiste en construir la empresa, profesionalizándola y creando su estructura funcional con todas sus áreas claves y de apoyo (producción, ventas, logística, marketing, I+D, innovación, recursos humanos…). En el caso de una empresa ya consolidada que desarrolla un nuevo producto, este paso consistirá en la integración de este nuevo producto dentro de la estructura y portfolio de productos que ya tiene la compañía.

Los problemas del “Customer Development”

Como con cualquier metodología el “Customer Development” puede presentar algunos problemas a la hora de hacer uso de ella. Los errores más comunes que pueden hacer que esta metodología nos no funcione correctamente, se producen en la parte de la búsqueda del modelo de negocio, la parte clave y más importante a mí entender de este método. Algunos de estos errores son:

·    Realizar o enfocar las preguntas de forma equivocada cuando estamos validando nuestra interpretación y solución del problema o necesidad con los clientes. Sin duda la práctica y la experiencia nos hará mejorar en esto, pero hay que tener en cuenta desde el primer momento que los clientes son buenos para darnos cierto tipo de información pero malos para otras. Por ejemplo, los clientes son buenos para comparar un producto con otro similar, pero son malos cuando nos dicen si van a pagar o no por él.

·    Creer todo lo que nos dicen los clientes. Es importante utilizar no sólo las entrevistas sino combinarlas con la información que podemos obtener de ver como los clientes utilizan nuestro producto, a través de la utilización de prototipos y la filosofía del Producto Mínimo Viable (MVP). La utilización de prototipos nos permitirá validar lo que nos dicen los clientes con sus hábitos.

·    Creer que ya conocemos las respuestas. Debemos situarnos en un punto de vista objetivo y neutral, y no aferrarnos a nuestras hipótesis y suposiciones sobre nuestra idea de producto. El contar con un equipo de personas, para tener diferentes visiones que poner en común, puede ser un buen camino para lograr un buen grado de objetividad en la etapa de búsqueda.

Consideraciones finales

Para terminar quiero dejaros un par de consideraciones o reflexiones finales:

La primera tiene que ver con el hecho que debemos de asumir que muchas de nuestras hipótesis o suposiciones pueden ser erróneas. El proceso de innovación no es una ciencia exacta, y los diferentes métodos a utilizar como herramientas que nos ayuden en este proceso tienen que hacer énfasis en el aprendizaje, en el caso del “Customer Development”  a través de validar nuestro modelo de negocio en la “calle” con los que serán nuestros futuros clientes.

La segunda consideración es que cualquier metodología tiene que perseguir la máxima, dentro del contexto empresarial del desarrollo de producto, de “fallar rápido y barato”, es decir, evitar que se llegue al paso final y más costoso para una organización, que es el desarrollo final y la comercialización de un producto no adecuado. En el caso de “Customer Development”, esta metodología apuesta por un desarrollo incremental y progresivo de la empresa según crecen sus necesidades reales, evitando “quemar” dinero en los primeros pasos, cuando todavía no sabemos si tenemos un mercado para nuestro producto y verdaderamente estamos dando solución a un problema o necesidad real.


¿Qué opinas tú de esta metodología? ¿Quieres realizar algún aporte? ¡Deja tu comentario!

viernes, 28 de marzo de 2014

¿Qué es Design Thinking?

El origen del Design Thinking

En un mundo empresarial cada vez más competitivo,  las empresas que quieren mantenerse en la cima empresarial necesitan de la Innovación. El verdadero riesgo actual de las empresas está en no arriesgarse, y por tanto, las empresas que no quieren desaparecer deben moverse hacia el cambio. Además, ahora nos encontramos en la era de las personas, en la cual se conoce que la tecnología, los procesos, los ordenadores y las máquinas no son garantía por sí solos de éxito empresarial. Las personas, y su capacidad creativa e innovadora, son el factor clave.

Bajo estos planteamientos nace el concepto de Design Thinking, y la figura de los diseñadores, como aquellas personas que tienen más desarrolladas las habilidades de la creatividad, el ingenio y la imaginación; y el gran valor, que este pensamiento y estructura mental diferente, puede también aportar para dar solución a retos complejos de las empresas, acostumbradas a contar sólo con personas con un pensamiento centrado en cuidar el "bottom line" o el resultado final del negocio.

Entre las primeras apariciones de este término podemos citar, que allá por el año 2000, Ken Cato, uno de los más reconocidos diseñadores, presidente y fundador de la gran multinacional del diseño, Cato Partners, titulaba uno de sus libros como “Design by Thinking”. En este libro se planteaba el uso de las ideas, el pensamiento lateral y la utilización del cerebro humano como la mejor máquina, la más eficaz y veloz para el diseño. Esto lo fundamentaba en que un buen diseño necesita comprender el problema, observar e identificar las oportunidades e interpretar lo que parece claro y normal desde una perspectiva diferente. Ken Cato decía: “La gente me pregunta: ¿usas ordenadores para diseñar?, y yo les digo que no. Yo uso mi cerebro, que es mucho más veloz”.

Sin embargo, la popularidad y conceptualización en detalle del Design Thinking se la debemos a Tim Brown, profesor de la escuela de Ingeniería de la Universidad de Stanford y fundador de la prestigiosa consultora de diseño e innovación llamada IDEO. Tim Brown en 2008 en este artículo “Design Thinking” publicado en la revista HBR (Harvard Business Review) explicaba con todo detalle que significaba este término.

Definición de Design Thinking

Según Tim Brown, el Design Thinking o el Pensamiento de Diseño, traducido al castellano, es una disciplina que usa la sensibilidad  y métodos de los diseñadores para hacer coincidir las necesidades de las personas con lo que es tecnológicamente factible y con lo que una estrategia viable de negocios puede convertir en valor para el cliente y en una oportunidad para el mercado.


Aspectos a destacar del Design Thinking

¿Cuáles son los aspectos que podemos destacar del Design Thinking?

  1. El Design Thinking es una herramienta, de las múltiples que existen, para la Innovación. Es una metodología que sigue un proceso con varias etapas pero que no es lineal, es decir, propone iterar en algunas de ellas, e incluso volver atrás en algunas de las etapas si fuese necesario. Como otras metodologías persigue el propósito de fallar rápido y barato, es decir, de evitar que se llegue al paso final del desarrollo y la comercialización, que es siempre el más caro, de un producto no adecuado.
  2. El Design Thinking es un proceso centrado en el ser humano, dónde el consumidor final es lo importante. La empatía es la base del proceso, y se centra en entender a las personas.
  3. El Design Thinking es un proceso que requiere de un trabajo de campo, de un trabajo arduo y duro. Tomás A. Edisón decía: “La Innovación es 1% inspiración y 99% transpiración”. Este proceso se basa en tres conceptos claves que hay que trabajar:
    1. Identificar quien es el “jefe” hablando en términos de Mercadona, el cliente o el consumidor final. El “WHO”.
    2. Identificar qué necesidad tiene. El “NEED”.
    3. Identificar cómo podríamos satisfacer esta necesidad. El “INSIGHT”
       Dar respuesta a estas claves requiere de “salir a la calle”, con un doble propósito:
    1. Para observar, siempre desde el punto de vista de un espectador, mirando a las personas y sus comportamientos dentro del contexto de su vida diaria.
    2. Para interactuar, generando conversaciones y preguntando. El punto importante es preguntar siempre ¿Por qué?, para descubrir nuevos significados, y si no lo tenemos seguir preguntando más veces ¿Por qué? ¿Por qué?.
  1. El Design Thinking a diferencia de otras metodologías de Innovación y técnicas de resolución de problemas, defiende el pensamiento integrador y global, y no prioriza entre el pensamiento creativo y el analítico, sino que trata de mezclar los aspectos positivos de ambos.
  2. El Design Thinking trabaja en equipo. Este equipo debe juntar personas de diferentes disciplinas ya que la diversidad permitirá sacar a la luz ideas diferentes, y conectar ideas desde diferentes puntos de vista. Recuerdo un proverbio africano que viene al caso y que dice: “Si quieres llegar rápido camina solo, si quieres llegar lejos camina en grupo”.
  3. El Design Thinking establece una cultura de prototipos, de construir para pensar y evaluar para aprender. Trabajar con prototipos no debe asustar pues no es más que la generación de elementos informativos, que pueden ser desde un post-it o un dibujo a un objeto u artefacto, o incluso algo no físico, como una historia o storytelling. Lo importante es tener algo sobre lo que podamos trabajar y experimentar.
El proceso de Design Thinking

¿Cuáles son las etapas del proceso? El proceso de Design Thinking tiene seis etapas, aunque como ya he comentado antes, estas etapas o pasos no son lineales. Las seis etapas son:

  1. Entender. En esta etapa el equipo de Innovación se reúne para entender el reto o el problema que el proyecto debe tratar de resolver. El análisis en profundidad de estudios de mercado y/o estudios sobre la competencia para el caso de que el reto sea lanzar un nuevo producto es una muy buena base. En esta fase se define quién o quienes van a ser nuestros clientes.
  2. Empatizar. En esta etapa se pone al usuario en el centro del proceso de Innovación. La clave en esta etapa es “salir a la calle”, para observar a las personas y también para interactuar con ellas. En esta fase hay que “sufrir la calle” pasando un día, dos o una semana en la vida real del cliente, de esta forma podremos detectar cuáles son sus verdaderas necesidades y descubrir los poderosos “insights” o las oportunidades dónde innovar.
  3. Definir. Una vez que se tiene el conocimiento en detalle sobre el cliente y sus necesidades, es el momento de definir el reto o el problema al que queremos dar solución. En esta etapa, y si el equipo ha realizado un buen trabajo, y tiene la capacidad y humildad para cuestionarse, es probable que el problema original haya cambiado, y sea visto de una forma diferente, lo cual permitirá poder encontrar soluciones innovadoras.
  4. Idear. Tras Entender, Empatizar y Definir es cuando llega el momento de generar ideas que puedan dar solución al reto o problema definido. El Design Thinking tiene en estas tres etapas la base para que el proceso de ideación tenga un foco para generar ideas, a diferencia de una práctica general en las empresas de empezar sus proyectos de Innovación con un campaña de captación de ideas, brainstorming o similar. El Design Thinking quiere evitar que se lancen ideas sin preparación o que no hayan entendido bien el problema,  que se lancen ideas “huérfanas”.
  5. Prototipar/Testear. En esta etapa es fundamental crear prototipos rápidos y baratos que se puedan testear con los clientes, para recibir su “feedback”, corregir errores y volver a iterar hasta conseguir una solución satisfactoria para el reto o problema planteado. Trabajar con prototipos es de las cosas que más temen las empresas, y la mayoría esperan que las ideas generadas en la etapa anterior sean perfectas, pero la idea perfecta es aquella que se trabaja y se va construyendo de forma iterativa.
  6. Implementar. Una vez que se ha llegado a una solución satisfactoria, es la alta gerencia la que finalmente decide si da luz verde a la puesta en funcionamiento.

Un ejemplo de Design Thinking: El Cajero ABIL del Banco BBVA

Un ejemplo de Innovación desarrollado bajo la metodología del Design Thinking, es el Cajero ABIL del Banco BBVA. El Cajero ABIL es un nuevo concepto de cajero automático, que amplía las funcionalidades normales  de los cajeros tradicionales, y que consigue sobre todo, que las funciones existentes sean más simples, humanas y sencillas, mejorando al máximo la experiencia del usuario. Para el proyecto ABIL, BBVA sumó a su experiencia propia, la de la firma de Design Thinking IDEO, creadora del concepto y diseño, la de NCR, como empresa ingeniera fabricante, y la de Fujitsu, como autora de la interfaz de comunicación hombre-máquina.

Para la creación, el diseño y el desarrollo de ABIL se llevaron a cabo todas las etapas del Design Thinking guiados por la firma IDEO. En primer lugar, se trató de entender y comprender la necesidad identificada de crear un nuevo concepto de cajero automático. Se identificó, que pese a que el cajero automático es una pieza clave de la relación entre el banco y el cliente, su apariencia y funcionalidad, apenas habían evolucionado a lo largo de su vida, al margen de unas cuantas mejoras técnicas. "Si algo funciona no lo cambies", de acuerdo, pero ¿hasta el punto de ignorar la revolución de los interfaces de comunicación hombre-máquina?, ¿por qué conformarse con una infrautilización de los cajeros si tras esa pantalla hay muchas más posibilidades para hacer más sencilla y rica la experiencia del cliente?. En España, notaron que existía un gran número de personas, especialmente mujeres con niños, discapacitados y personas de la tercera edad, que preferían sacar dinero directamente en la caja de los bancos y que les atendiera una persona, que ir a un cajero automático. También se observó que la gran mayoría de los depósitos, en lugar de hacerlos por la opción permitida del cajero, se preferían hacer por ventanilla.

Tras esta primera etapa, se dio paso a un trabajo de inmersión, de salir a la calle, de ponerse en la piel del cliente, de ver a lo que se enfrentaban, y de conocer preguntándoles a ellos directamente, cómo debía ser su cajero ideal. IDEO se dio cuenta de que la limitación a la interacción del cliente con los cajeros automáticos no era la información, los servicios o las ventajas proporcionadas. El fallo estaba en la manera en la que se les presentaba, y es que muchos clientes percibían que las máquinas no eran lo suficientemente intuitivas, fiables, o transparentes. 

Una vez se tuvo claro el problema y la necesidad a satisfacer, se pasó a definir que el objetivo,  más que ampliar las funcionalidades del cajero, era el de conseguir que las funciones existentes fuesen más simples, humanas y sencillas. Había que humanizar el cajero. Hasta 30 profesionales de múltiples perfiles trabajaron en las diversas fases del desarrollo conceptual de ABIL bajo la supervisión de un core team de siete personas de la empresa IDEO: diseñadores de comunicación, de interacciones, diseñadores industriales, expertos en factor humano… todo ello sin perder de vista el beneficio para el usuario.

Pasar a la práctica fue el siguiente paso, creando prototipos y testándolos con los clientes, para ello el proyecto contó con NCR y Fujitsu. La labor de NCR en la creación de ABIL fue nada menos que diseñar y construir los dispositivos que IDEO iba diseñando conceptualmente. Los tres mayores retos en este proyecto fueron el diseño y fabricación del shuttle o brazo mecánico para que todas las operaciones fueran entregadas al cliente por la "boca única", el giro o disposición de la interfaz en 90º con respecto a la pared, y la encriptación de los datos dentro de la propia pantalla. Por otra parte, Fujitsu acometió una doble labor de creación en el proyecto ABIL: desarrolló la interfaz de comunicación máquina-usuario y creó la aplicación que comunica el cajero con el back-end del BBVA. El desafío en esta etapa fue conseguir un dispositivo que tuviese el balance perfecto entre un diseño novedoso, y la eficiencia y eficacia requerida.

El resultado tras cuatro años de trabajo fue ABIL un terminal de autoservicio bancario radicalmente diferente que apostaba por la mejora de la experiencia del usuario.

Ya implementado, entre las características de ABIL destacan: la pantalla, el diseño, los menús, la usabilidad y la privacidad. ABIL cuenta con una pantalla táctil de 19 pulgadas, con un espacio junto a ella para depositar los objetos personales. Las operaciones se realizan tras un cristal opaco que impide ser observado y su navegación es similar a la de un Smartphone o Tablet. ABIL se personaliza y conoce las operaciones más utilizadas por el cliente, ofreciéndoles accesos directos para agilizarlas. El usuario también puede elegir desde cuál de sus cuentas asociadas quiere operar y el tamaño de los billetes que desea retirar. Las transiciones entre el mundo real y el virtual se han cuidado mucho para aportar tangibilidad y reforzar la confianza.  

Hasta el momento, BBVA ha instalado 20 cajeros ABIL en veinte oficinas del territorio nacional y tiene como objetivo a medio plazo llegar hasta 200, lo que supone el 4% de la red total de cajeros del Banco en España.

Consideraciones finales

El Design Thinking es sin duda una de las herramientas para la Innovación, más populares y que está generando cada vez más interés. Es una metodología muy práctica que te guía paso a paso por el proceso de Innovación, y aplicable para innovar en cualquier ámbito, ya sean nuevos productos o servicios, procesos o modelos de negocio.

Para mí el Design Thinking, es una metodología de base como método de proceso, sin embargo tiene un punto débil muy importante. Este punto débil es que no considera si las soluciones a las que llega el proceso son o no rentables para la empresa, es decir no desarrolla un “business case” o caso de negocio para estas soluciones, lo cual no ayuda en la práctica a la alta gerencia a tomar decisiones para validar los proyectos. Personalmente considero imprescindible incorporar al proceso del Design Thinking este “business case” como complemento o mejora del mismo. Como ejemplo conocido, todos habréis visto el video de IDEO sobre el diseño de un carrito de supermercado, sin duda la solución fue capaz de dar respuesta a todas las necesidades requeridas por los usuarios, pero ¿ha visto alguien este carrito en alguno de los supermercados dónde suele hacer la compra? la respuesta es que no, porque seguro que no fue rentable para ninguna cadena de supermercados.

Un última consideración que quiero compartir es que aplicar en una organización una metodología como Design Thinking, o cualquier otra, requiere de trabajo, rigor y esfuerzo, que sólo tendrá sentido si la empresa está preparada para la Innovación, ya que ésta, en muchas ocasiones sólo se encuentra en las organizaciones en el ámbito del discurso y la intención.  La aplicación de Design Thinking debe ir integrada dentro de un Sistema de Gestión de la Innovación, donde aparte del proceso, también se trabaje la cultura de Innovación, ya que el proceso requerirá de personas que tengan las competencias necesarias para llevarlo a cabo con éxito, ¿estamos preparados para aplicar el Design Thinking en nuestras organizaciones?